El coste de tener hijos
Por EQUIPO AICTS / 31 de marzo de 2025
La situación de la natalidad en España se encuentra en el momento más bajo que se recuerda. En la actualidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índide de Fecundidad, número de hijos por mujer, se ha situado en 1,16, muy lejos de la Tasa de Reemplazo que es 2,1. Este escenario es una realidad desde hace décadas y las soluciones que se postulan no han dado resultado. Partiendo de la base de la transformación del sistema de valores de nuestras sociedades, superando el hecho de que la elección de tener hijos es eso, una elección, y no una "obligación" y que, por decisiones de proyectos de vida, hay personas que no van a tener hijos, y es legítimo, no es menos cierto que muchas personas que quieren tenerlos o tener más, no pueden hacerlo por las condiciones socioeconómicas. También hay que recordar que nuestra visión de la natalidad pasa, mayoritariamente, por la planificación, por decidir en qué momentos de nuestras vidas queremos tenerlos, y estos suelen estar vinculados con la consolidación laboral y profesional, con contar con una vivienda, y con una base que permita tener y criar hijos con una estabilidad y seguridad vital. Se ha llamado a este proceso "hijos de calidad", hecho que es contestado desde determinadas voces que indican que antes se tenían hijos sin considerar los escenarios económicos o de estabilidad, o que hay colectivos que sí que los tienen con independencia de si pueden o no. Pero, no cabe duda de que este proceso es un avance lógico, en el sentido de que padres y madres quieren darles a sus hijos e hijas toda la seguridad y estabilidad posibles, y más. Cuestionar que no se tengan hijos por motivos socioeconómicos tiene poca base. Más adelante volveremos sobre la cuestión.
Sobre transiciones y procesos demográficos se ha escrito y explicado todo de forma constante. Hay unanimidad en el diagnóstico, nuestras sociedades han evolucionado en relación a la transformación de los sistemas de valores y, como hemos señalado anteriormente, lo que era una "obligación", tener hijos, es una opción. Junto a ello, cuestiones centrales y clave como la emancipación de la mujer, los métodos anticonceptivos, etc. Tras el "baby boom" de las décadas de los 50 a finales de los 70 del siglo XX, que en España fue un poco más tardío, la Natalidad comenzó a caer paulatinamente en un descenso constante. Por ejemplo, en el caso español, ya en la década de los 80 del siglo XX se observa claramente, intensificándose en las décadas del siglo XXI. De hecho, si España ha conseguido que su población aumente significativamente en varios millones de personas desde finales del siglo XX es por la inmigración. La situación de la Natalidad ha dado lugar a un Crecimiento Vegetativo en no pocas ocasiones negativo. El aumento de la edad del primer hijo, ya por encima de los 30 años en el caso de las mujeres, también es un indicador de este escenario, lo que limita la posibilidad de un segundo hijo. Además, aunque los colectivos que son de origen extranjero, muy heterogéneos también en sus estrategias en relación a tener hijos, tienen fecundidades más elevadas, no es menos cierto que tampoco superan la Tasa de Reemplazo y que, a medida que se van consolidando las segundas y terceras generaciones, también se observa un descenso del Índice de Fecundidad.
Pero, de nuevo, debe insistirse que es la variable económica la que determina el hecho de que muchas personas que manifiestan que quieren tener hijos, o quieren tener más de los que tienen, no pueden. Este hecho queda claramente visibilizado en un estudio reciente de Save the Children que aborda estos aspectos y que muestra una situación compleja. A través de fuentes secundarias, basadas en las rentas de los hogares, en 2024, criar un hijo o hija en España tenía un coste de media de 758 euros. Y esta cifra había crecido un 13% con respecto a 2022 debido a la inflación. Además, el coste de la crianza es todavía mayor en la adolescencia. De esta forma, y siguiendo los resultados del informe, "1 de cada 2 familias con hijos o hijas en España debe destinar más de la mitad de su renta a los gastos de crianza, que cada vez ocupa una porción mayor de las rentas del hogar". Save the Children detalla y específica cada partida de gasto, incluyendo todos aquellos conceptos que están vinculados a la crianza, y también indica la evolución de los mismos, aumentando la gran mayoría de ellos, aunque alguno desciende como el transporte. Además, también señala algunas soluciones a esta situación como sería institucionalizar una prestación para la crianza, entre otras. Igualmente, se incide en el hecho de que este coste influye en el riesgo de pobreza y en la vulnerabilidad de niños y adolescentes.
Los datos e indicadores que nos muestran este interesante informe no son una novedad, lamentablemente. Sin embargo, sí que nos permiten ver claramente, y poner cifras, a criar a hijos en España. Obviamente, son medias, hay importantes diferencias en función de las rentas disponibles de las familias y de la variable territorial. Pero, no cabe duda de que hay un incremento del coste de la crianza, a la vez que se ha producido una precarización del mundo del trabajo. Y, en este sentido, cobra también especial importancia el hecho de que muchas familias precisan de ayudas de sus padres y madres para estos gastos, como señalábamos en artículos anteriores. Las soluciones, si se quiere abordar este escenario en serio, pasan primero por una cuestión tan estructural, y que no puede ser en el corto plazo, como es el contar con mejores salarios y condiciones laborales. Esto, como decimos, no es inmediato. Mientras tanto, las Administraciones Públicas deben seguir trabajando en cuestiones como la conciliación, las ayudas e incluso la prestación que propone Save the Children. Sin embargo, no parece que ni a corto ni a medio plazo el escenario vaya a cambiar a un ascenso de la Natalidad. Más bien al contrario.
La situación de la natalidad en España se encuentra en el momento más bajo que se recuerda. En la actualidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índide de Fecundidad, número de hijos por mujer, se ha situado en 1,16, muy lejos de la Tasa de Reemplazo que es 2,1. Este escenario es una realidad desde hace décadas y las soluciones que se postulan no han dado resultado. Partiendo de la base de la transformación del sistema de valores de nuestras sociedades, superando el hecho de que la elección de tener hijos es eso, una elección, y no una "obligación" y que, por decisiones de proyectos de vida, hay personas que no van a tener hijos, y es legítimo, no es menos cierto que muchas personas que quieren tenerlos o tener más, no pueden hacerlo por las condiciones socioeconómicas. También hay que recordar que nuestra visión de la natalidad pasa, mayoritariamente, por la planificación, por decidir en qué momentos de nuestras vidas queremos tenerlos, y estos suelen estar vinculados con la consolidación laboral y profesional, con contar con una vivienda, y con una base que permita tener y criar hijos con una estabilidad y seguridad vital. Se ha llamado a este proceso "hijos de calidad", hecho que es contestado desde determinadas voces que indican que antes se tenían hijos sin considerar los escenarios económicos o de estabilidad, o que hay colectivos que sí que los tienen con independencia de si pueden o no. Pero, no cabe duda de que este proceso es un avance lógico, en el sentido de que padres y madres quieren darles a sus hijos e hijas toda la seguridad y estabilidad posibles, y más. Cuestionar que no se tengan hijos por motivos socioeconómicos tiene poca base. Más adelante volveremos sobre la cuestión.Sobre transiciones y procesos demográficos se ha escrito y explicado todo de forma constante. Hay unanimidad en el diagnóstico, nuestras sociedades han evolucionado en relación a la transformación de los sistemas de valores y, como hemos señalado anteriormente, lo que era una "obligación", tener hijos, es una opción. Junto a ello, cuestiones centrales y clave como la emancipación de la mujer, los métodos anticonceptivos, etc. Tras el "baby boom" de las décadas de los 50 a finales de los 70 del siglo XX, que en España fue un poco más tardío, la Natalidad comenzó a caer paulatinamente en un descenso constante. Por ejemplo, en el caso español, ya en la década de los 80 del siglo XX se observa claramente, intensificándose en las décadas del siglo XXI. De hecho, si España ha conseguido que su población aumente significativamente en varios millones de personas desde finales del siglo XX es por la inmigración. La situación de la Natalidad ha dado lugar a un Crecimiento Vegetativo en no pocas ocasiones negativo. El aumento de la edad del primer hijo, ya por encima de los 30 años en el caso de las mujeres, también es un indicador de este escenario, lo que limita la posibilidad de un segundo hijo. Además, aunque los colectivos que son de origen extranjero, muy heterogéneos también en sus estrategias en relación a tener hijos, tienen fecundidades más elevadas, no es menos cierto que tampoco superan la Tasa de Reemplazo y que, a medida que se van consolidando las segundas y terceras generaciones, también se observa un descenso del Índice de Fecundidad.
Pero, de nuevo, debe insistirse que es la variable económica la que determina el hecho de que muchas personas que manifiestan que quieren tener hijos, o quieren tener más de los que tienen, no pueden. Este hecho queda claramente visibilizado en un estudio reciente de Save the Children que aborda estos aspectos y que muestra una situación compleja. A través de fuentes secundarias, basadas en las rentas de los hogares, en 2024, criar un hijo o hija en España tenía un coste de media de 758 euros. Y esta cifra había crecido un 13% con respecto a 2022 debido a la inflación. Además, el coste de la crianza es todavía mayor en la adolescencia. De esta forma, y siguiendo los resultados del informe, "1 de cada 2 familias con hijos o hijas en España debe destinar más de la mitad de su renta a los gastos de crianza, que cada vez ocupa una porción mayor de las rentas del hogar". Save the Children detalla y específica cada partida de gasto, incluyendo todos aquellos conceptos que están vinculados a la crianza, y también indica la evolución de los mismos, aumentando la gran mayoría de ellos, aunque alguno desciende como el transporte. Además, también señala algunas soluciones a esta situación como sería institucionalizar una prestación para la crianza, entre otras. Igualmente, se incide en el hecho de que este coste influye en el riesgo de pobreza y en la vulnerabilidad de niños y adolescentes.
Los datos e indicadores que nos muestran este interesante informe no son una novedad, lamentablemente. Sin embargo, sí que nos permiten ver claramente, y poner cifras, a criar a hijos en España. Obviamente, son medias, hay importantes diferencias en función de las rentas disponibles de las familias y de la variable territorial. Pero, no cabe duda de que hay un incremento del coste de la crianza, a la vez que se ha producido una precarización del mundo del trabajo. Y, en este sentido, cobra también especial importancia el hecho de que muchas familias precisan de ayudas de sus padres y madres para estos gastos, como señalábamos en artículos anteriores. Las soluciones, si se quiere abordar este escenario en serio, pasan primero por una cuestión tan estructural, y que no puede ser en el corto plazo, como es el contar con mejores salarios y condiciones laborales. Esto, como decimos, no es inmediato. Mientras tanto, las Administraciones Públicas deben seguir trabajando en cuestiones como la conciliación, las ayudas e incluso la prestación que propone Save the Children. Sin embargo, no parece que ni a corto ni a medio plazo el escenario vaya a cambiar a un ascenso de la Natalidad. Más bien al contrario.