Trabajar no da para vivir
Por EQUIPO AICTS / 02 de junio de 2025
Sabemos que, el equipo de AICTS en su blog, es muy reiterativo con algunas de las temáticas que aborda. Y, la que toca en estos momentos, ha aparecido recientemente. Pero, lamentablemente, la actualidad nos muestra esa realidad en la que venimos insistiendo y que nos ha lanzado a otras dinámicas y modelos de sociedad. Como hemos venido insistiendo, trabajar no para vivir para muchas personas. Y los datos que vamos a comentar en los siguientes párrafos, son una muestra de ese escenario. Pero, primero, vamos con un recuerdo. Hace ya unos años, posiblemente una década, leímos con detenimiento el impresionante libro de Barbara Ehrenreich Por cuatro duros. Cómo (no) apañárselas en Estados Unidos, que en España había publicado Capitán Swing. El libro era un trabajo de campo de la autora en el que accedía a empleos precarios y tenía que contar con varios empleos a la vez que le permitiesen completar un salario para llegar fin de mes de forma digna. Era un libro muy crudo y que mostraba cómo un colectivo creciente se encontraba en ese escenario, especialmente en empleos no cualificados, pero no solo. En España, y casi nos atreveríamos a decir que en el modelo europeo, generaba una enorme extrañeza por el papel que hemos dado al empleo como un medio de inclusión social. Y por la socialización sobre el mundo del trabajo en el marco del Estado de Bienestar, aunque ya hemos escrito de sobra que este proceso también se ha transformado. La situación de Estados Unidos, en relación a contar con varios empleos, era algo que también veíamos en las películas y series de televisión. Pero, se nos antojaba lejano, o lejanísimo, aunque realmente también había escenarios similares en nuestras sociedades, fundamentalmente en determinados ámbitos, como los autónomos. Pero, tal y como estaba articulado en Estados Unidos, era algo que se escapaba a nuestro modelo. Cuando tenías la oportunidad de ir a Estados Unidos, veías que era algo habitual y normalizado.
El problema es que, este modelo, se está institucionalizando en nuestro país y en Europa. Venimos escribiendo desde hace tiempo sobre la cuestión, y es una realidad que nos rodea. Precarización de mercado de trabajo y del empleo, descenso de salarios, flexibilidad e inestabilidad, junto a un aumento muy importante del coste de la vida, especialmente en las cuestiones de primera necesidad. De esta forma, un informe de Save The Children recogido por El País indicaba que el 17% de los hogares con empleo y con hijos se encuentraban en situación de pobreza laboral. Esta situación se hacía todavía más compleja en el caso de las familias monoparentales. Es decir, trabajar no da para vivir, como titulamos en el artículo, y esta situación no mejora. Además, otros indicadores que hemos podido ir viendo estos últimos años nos muestran las dificultades de los hogares para llegar a fin de mes, la imposibilidad de afrontar gastos imprevistos, no poder disfrutar de un viaje de vacaciones o, como escribíamos recientemente, precisar de la ayuda familiar, y no hablamos únicamente de colectivos, personas o familias en situación de vulnerabilidad y riesgo de exclusión social.
El Confidencial, por su parte, llevaba a cabo otro reportaje que incidía en el hecho de que contar con varios empleos en España no daba para llegar a fin de mes. Vinculándolo a la temporalidad y la parcialidad, este artículo, con el título "España sigue los pasos del mercado laboral de EEUU: 'Tengo dos trabajos y cobro 900 €'". La trayectoria está muy marcada y sigue un proceso que ya sabemos cómo acaba. Solo hay que retomar el libro de Ehrenreich, pero también entablar conversación con las numerosas personas que encuentran en esas situaciones. E, insistimos, muchas de ellas en sectores no cualificados que, por otra parte, es el modelo por el que estamos apostando. De esta forma, regresamos a señalar las alertas que se están indicando, con una brecha ya secular en la cohesión social, con colectivos abocados a la precarización y a unas vidas vinculadas a diversos empleos a la vez, con su impacto en todos los sentidos. Y no parece que vayamos a salir de estas dinámicas.
Sabemos que, el equipo de AICTS en su blog, es muy reiterativo con algunas de las temáticas que aborda. Y, la que toca en estos momentos, ha aparecido recientemente. Pero, lamentablemente, la actualidad nos muestra esa realidad en la que venimos insistiendo y que nos ha lanzado a otras dinámicas y modelos de sociedad. Como hemos venido insistiendo, trabajar no para vivir para muchas personas. Y los datos que vamos a comentar en los siguientes párrafos, son una muestra de ese escenario. Pero, primero, vamos con un recuerdo. Hace ya unos años, posiblemente una década, leímos con detenimiento el impresionante libro de Barbara Ehrenreich Por cuatro duros. Cómo (no) apañárselas en Estados Unidos, que en España había publicado Capitán Swing. El libro era un trabajo de campo de la autora en el que accedía a empleos precarios y tenía que contar con varios empleos a la vez que le permitiesen completar un salario para llegar fin de mes de forma digna. Era un libro muy crudo y que mostraba cómo un colectivo creciente se encontraba en ese escenario, especialmente en empleos no cualificados, pero no solo. En España, y casi nos atreveríamos a decir que en el modelo europeo, generaba una enorme extrañeza por el papel que hemos dado al empleo como un medio de inclusión social. Y por la socialización sobre el mundo del trabajo en el marco del Estado de Bienestar, aunque ya hemos escrito de sobra que este proceso también se ha transformado. La situación de Estados Unidos, en relación a contar con varios empleos, era algo que también veíamos en las películas y series de televisión. Pero, se nos antojaba lejano, o lejanísimo, aunque realmente también había escenarios similares en nuestras sociedades, fundamentalmente en determinados ámbitos, como los autónomos. Pero, tal y como estaba articulado en Estados Unidos, era algo que se escapaba a nuestro modelo. Cuando tenías la oportunidad de ir a Estados Unidos, veías que era algo habitual y normalizado.El problema es que, este modelo, se está institucionalizando en nuestro país y en Europa. Venimos escribiendo desde hace tiempo sobre la cuestión, y es una realidad que nos rodea. Precarización de mercado de trabajo y del empleo, descenso de salarios, flexibilidad e inestabilidad, junto a un aumento muy importante del coste de la vida, especialmente en las cuestiones de primera necesidad. De esta forma, un informe de Save The Children recogido por El País indicaba que el 17% de los hogares con empleo y con hijos se encuentraban en situación de pobreza laboral. Esta situación se hacía todavía más compleja en el caso de las familias monoparentales. Es decir, trabajar no da para vivir, como titulamos en el artículo, y esta situación no mejora. Además, otros indicadores que hemos podido ir viendo estos últimos años nos muestran las dificultades de los hogares para llegar a fin de mes, la imposibilidad de afrontar gastos imprevistos, no poder disfrutar de un viaje de vacaciones o, como escribíamos recientemente, precisar de la ayuda familiar, y no hablamos únicamente de colectivos, personas o familias en situación de vulnerabilidad y riesgo de exclusión social.
El Confidencial, por su parte, llevaba a cabo otro reportaje que incidía en el hecho de que contar con varios empleos en España no daba para llegar a fin de mes. Vinculándolo a la temporalidad y la parcialidad, este artículo, con el título "España sigue los pasos del mercado laboral de EEUU: 'Tengo dos trabajos y cobro 900 €'". La trayectoria está muy marcada y sigue un proceso que ya sabemos cómo acaba. Solo hay que retomar el libro de Ehrenreich, pero también entablar conversación con las numerosas personas que encuentran en esas situaciones. E, insistimos, muchas de ellas en sectores no cualificados que, por otra parte, es el modelo por el que estamos apostando. De esta forma, regresamos a señalar las alertas que se están indicando, con una brecha ya secular en la cohesión social, con colectivos abocados a la precarización y a unas vidas vinculadas a diversos empleos a la vez, con su impacto en todos los sentidos. Y no parece que vayamos a salir de estas dinámicas.