Lugares sin conexiones
Por EQUIPO AICTS / 30 de junio de 2025
La lucha contra la despoblación del medio rural sigue siendo un eje importante en las políticas públicas. Es cierto que, en los últimos años, la presencia de este proceso en medios de comunicación y determinadas agencias, ha descendido. Recordemos que, la despoblación del medio rural, en el caso de España, alcanzó una elevada visibilidad e importancia a partir de la segunda década del siglo XXI, especialmente debido a diferentes hitos como publicaciones y movilizaciones. La situación del medio rural, caracterizada por una heterogeneidad que, en no pocas ocasiones no se tenía en cuenta, se convirtió en uno de los principales relatos que se articulaban en nuestra sociedad. Un relato que se basaba en cuestiones como la falta y ausencia de servicios, la difícil accesibilidad a los mismos, la idealización del medio rural, la victimización y la confrontación con una sociedad urbana que, para una parte de los agentes implicados, había sido la que había acabado con la cultura rural. La pandemia, por su parte, vino a reforzar el relato ya que, al ser unos territorios más aislados y menos masificados, serían espacios donde la seguridad y una vida de mayor calidad se podría conseguir. Ese periodo supuso, por otro lado, como una especie de puesta en valor del medio rural, pero también centrado en unos colectivos muy específicos, como los teletrabajadores. Unos años después, como señalábamos, la situación del medio rural sigue abocada a la despoblación y al envejecimiento de sus habitantes, especialmente en zonas de montaña, y con enormes dificultades para atraer población. Con una situación del sector primario claramente en retroceso y con un terciario que está basándose en el turismo. Además, no hay que olvidar el escenario relacionado con el extractivismo sobre estas zonas a través de las energías y otros procesos. No es menos cierto que existen posibilidades de revitalizar, o al menos mantener, estas zonas a través de personas y familias que quieren hacer su proyecto de vida en el medio rural. Este hecho se da en muchos casos en personas que proceden de dichos territorios, o que descienden de los mismos, por lo que el valor del arraigo es determinante. Pero, por otro lado, al arraigo se le pide un esfuerzo extra ya que implica que, por elegir vivir en un lugar como los del medio rural, no son pocas las veces en las que se renuncia a otras cuestiones.
Por otro lado, es cierto que se han conseguido avances en la situación del medio rural. En cuestiones como la tecnología, por ejemplo, se ha logrado mejorar exponencialmente su conectividad, y eso fue en buena medida consecuencia de la pandemia. También hay servicios públicos, vinculados a derechos sociales, que se siguen prestando como la Educación y la Sanidad, en el primer caso con escuelas en pueblos por debajo de los cinco alumnos por colegio. Obviamente, todo es muy mejorable y también se dan situaciones de crecientes aislamientos en el acceso a servicios y bienes, también a estos. En este sentido, cabe destacar el reportaje de El Confidencial sobre esta cuestión. Bajo el título de "El mapa de la desconexión en cada municipio: 'Aunque quieras, no te puedes quedar'", que permite ver el acceso a Educación y Sanidad. De esta forma, se observa una menor accesibilidad en no pocas zonas rurales, con mayor grado de aislamiento, no solo a consultorios médicos y escuelas, sino también a los farmacias, supermercados y bares y restaurantes. En los dos primeros casos, no cabe duda de que es clave el hecho de que hay cada vez menos habitantes, especialmente en el caso de niños y niñas, lo que reduce la presencia de estos servicios educativos. Mención aparte precisaría la Educación Secundaria y la Formación Profesional, con una movilidad obligatoria. Y, en los otros servicios señalados, también la reducción de la población afecta a su presencia. Bares y restaurantes y supermercados, o las pequeñas tiendas que había en los pueblos, se van cerrando, sin posibilidad de relevo generacional.
En definitiva, un escenario cada vez más complejo, con unas Administraciones Públicas que han hecho un importante esfuerzo, pero que se debe incrementar. Con una situación que afecta al acceso a determinados bienes y servicios pero, también y especialmente a Derechos Sociales. Es una situación en la que la movilidad ha ganado una importancia cada vez más alta. Te puedes intentar quedar o ir a vivir al medio rural pero, sin vehículo particular, o sin una buena red de transportes públicos (y no abunda), las posibilidades se reducen.
La lucha contra la despoblación del medio rural sigue siendo un eje importante en las políticas públicas. Es cierto que, en los últimos años, la presencia de este proceso en medios de comunicación y determinadas agencias, ha descendido. Recordemos que, la despoblación del medio rural, en el caso de España, alcanzó una elevada visibilidad e importancia a partir de la segunda década del siglo XXI, especialmente debido a diferentes hitos como publicaciones y movilizaciones. La situación del medio rural, caracterizada por una heterogeneidad que, en no pocas ocasiones no se tenía en cuenta, se convirtió en uno de los principales relatos que se articulaban en nuestra sociedad. Un relato que se basaba en cuestiones como la falta y ausencia de servicios, la difícil accesibilidad a los mismos, la idealización del medio rural, la victimización y la confrontación con una sociedad urbana que, para una parte de los agentes implicados, había sido la que había acabado con la cultura rural. La pandemia, por su parte, vino a reforzar el relato ya que, al ser unos territorios más aislados y menos masificados, serían espacios donde la seguridad y una vida de mayor calidad se podría conseguir. Ese periodo supuso, por otro lado, como una especie de puesta en valor del medio rural, pero también centrado en unos colectivos muy específicos, como los teletrabajadores. Unos años después, como señalábamos, la situación del medio rural sigue abocada a la despoblación y al envejecimiento de sus habitantes, especialmente en zonas de montaña, y con enormes dificultades para atraer población. Con una situación del sector primario claramente en retroceso y con un terciario que está basándose en el turismo. Además, no hay que olvidar el escenario relacionado con el extractivismo sobre estas zonas a través de las energías y otros procesos. No es menos cierto que existen posibilidades de revitalizar, o al menos mantener, estas zonas a través de personas y familias que quieren hacer su proyecto de vida en el medio rural. Este hecho se da en muchos casos en personas que proceden de dichos territorios, o que descienden de los mismos, por lo que el valor del arraigo es determinante. Pero, por otro lado, al arraigo se le pide un esfuerzo extra ya que implica que, por elegir vivir en un lugar como los del medio rural, no son pocas las veces en las que se renuncia a otras cuestiones. Por otro lado, es cierto que se han conseguido avances en la situación del medio rural. En cuestiones como la tecnología, por ejemplo, se ha logrado mejorar exponencialmente su conectividad, y eso fue en buena medida consecuencia de la pandemia. También hay servicios públicos, vinculados a derechos sociales, que se siguen prestando como la Educación y la Sanidad, en el primer caso con escuelas en pueblos por debajo de los cinco alumnos por colegio. Obviamente, todo es muy mejorable y también se dan situaciones de crecientes aislamientos en el acceso a servicios y bienes, también a estos. En este sentido, cabe destacar el reportaje de El Confidencial sobre esta cuestión. Bajo el título de "El mapa de la desconexión en cada municipio: 'Aunque quieras, no te puedes quedar'", que permite ver el acceso a Educación y Sanidad. De esta forma, se observa una menor accesibilidad en no pocas zonas rurales, con mayor grado de aislamiento, no solo a consultorios médicos y escuelas, sino también a los farmacias, supermercados y bares y restaurantes. En los dos primeros casos, no cabe duda de que es clave el hecho de que hay cada vez menos habitantes, especialmente en el caso de niños y niñas, lo que reduce la presencia de estos servicios educativos. Mención aparte precisaría la Educación Secundaria y la Formación Profesional, con una movilidad obligatoria. Y, en los otros servicios señalados, también la reducción de la población afecta a su presencia. Bares y restaurantes y supermercados, o las pequeñas tiendas que había en los pueblos, se van cerrando, sin posibilidad de relevo generacional.
En definitiva, un escenario cada vez más complejo, con unas Administraciones Públicas que han hecho un importante esfuerzo, pero que se debe incrementar. Con una situación que afecta al acceso a determinados bienes y servicios pero, también y especialmente a Derechos Sociales. Es una situación en la que la movilidad ha ganado una importancia cada vez más alta. Te puedes intentar quedar o ir a vivir al medio rural pero, sin vehículo particular, o sin una buena red de transportes públicos (y no abunda), las posibilidades se reducen.