El cambio climático y la falta de tiempo

Por EQUIPO AICTS / 30 de agosto de 2021

Marzo de 2020. La llegada de la pandemia covid-19 supone un punto de inflexión que despierta determinados argumentos, los cuales no han funcionado. Uno de los primeros es que "saldríamos mejores" de una situación que tendría que dar lugar a un cambio, se deseaba que se produjese. No, ya desde el minuto uno estaba claro que no saldríamos mejores sino que sería más bien al contrario. Eso no quiere decir que, duranta el periodo que llevamos de pandemia, no hayamos visto numerosos actos de solidaridad y de responsabilidad. Desde lo individual a lo colectivo. La respuesta del sistema sanitario y el papel de numerosos colectivos y trabajadores es un ejemplo. Entre otros. Pero, sistémicamente, no saldremos mejores. Ya hemos comentado en otros artículos del blog que se recrudecerán las tendencias existentes.

Otro punto que se puso en el debate público fue el parón que había supuesto la pandemia para el planeta. Se detuvieron numerosas actividades contaminantes que dieron lugar a ciudades con menor polución, aguas más cristalinas en ríos, etc. El cambio climático, hasta la covid-19 el gran reto de nuestro tiempo, quedó también en suspenso porque estábamos a otro desafío. Pero, las consecuencias del mismo se recrudecían a través de fenómenos extremos, recordemos "Filomena" en enero de 2021, o los grandes incendios que están asolando partes de Grecia, Turquía, España y California, sin olvidar lo ocurrido en Alemania con las inundaciones. Ha llegado en agosto el informe del grupo de expertos del IPCC, The Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) de la ONU, para que hayan saltado todas las alarmas de forma definitiva, si no lo estaban ya. Coincidiendo precisamente con los grandes incendios señalados y con una ola de calor en la parte central de agosto en Europa, los indicadores ya no dejan lugar a dudas, para los que las sigan teniendo, con un aumento de las temperaturas que va acelerándose y con un impacto del que no se librará ninguna parte del mundo. De esta forma, se han realizado llamamientos para reducir las emisiones de carbono y para frenar esta deriva de consecuencias catastróficas. De hecho, los escenarios que se presentan no dejan lugar a dudas con aumento de las temperaturas, del nivel del mar, etc. 

Mientras tanto, se van buscando soluciones pero, por lo que se observa, estas parecen casi imposibles de alcanzar. La cuestión no es revertir sino mitigar, y especialmente adaptación, y algunos artículos apuntan hacia cuáles tienen que ser las medidas. También hay visiones que señalan que, si hemos sido capaces de llegar al espacio, también podremos afrontar este hecho, por ejemplo se apunta en el interesante y controvertido La sociedad decadadente. Cómo nos hemos convertido en víctimas de nuestro propio éxito (Ariel) de Ross Douthat. No se sabe si es un "quiero o no puedo" o directamente un "no quiero" o si se ha tomado una decisión de "hasta lo que se llegue". Mientras tanto, se apela a la sostenibilidad, a las energías verdes, al "Green New Deal"... pero... tampoco parece que por ese camino haya motivos para el optimismo. El hecho es que los indicadores del IPCC son suficientemente alarmantes como para pensar en ese "punto de no retorno".

Además, y como hemos señalado en otras entradas del blog, no es menos cierto que el impacto del cambio climático esté siendo, y vaya a serlo, igual para todo el mundo. No, para nada. La desigualdad será otra variable clave. Ya lo es. Las consecuencias del mismo se dejan sentir en mayor medida en poblaciones vulnerables, en países situados en lugares con más riesgo de desastres naturales. Este hecho se viene intensificando desde hace mucho tiempo, hay desplazados climáticos que son una realidad. E irá a más. Incluso en las sociedades más desarrolladas. Si el aumento de las temperaturas y la intensidad de los fenómenos extremos ya están aquí, las consecuencias serán más negativas para los colectivos más vulnerables, y para los que alcancen esa situación. No todo el mundo estará en las mismas condiciones de afrontar estas situaciones, de afrontar esos grados de más o de soportar las olas de frío. No todo el mundo tiene sistemas de aire acondicionado ni de calefacción. En definitiva, las consecuencias más duras y negativas se están ya cebando con colectivos más vulnerables, y se intensificará, como han venido mostrando diferentes estudios. Como han señalado los expertos del IPCC, es un proceso que va a afectar a todo el mundo, lo está haciendo, pero no de la misma manera. Finalmente, recientemente Unicef ha publicado un estudio de cómo los niños y niñas están siendo afectados por el cambio climático y el dato es revelador: un 45% de los mismos están gravemente expuestos a sus consecuencias







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