Edadismo

Por EQUIPO AICTS / 10 de julio de 2023

En los últimos años ha ido incorporándose a la agenda pública la palabra "edadismo", que significa la discriminación por edad de las personas mayores, pero que también se amplia a cualquier grupo de edad cuando la variable edad es la determinante en unos comportamientos o actitudes hacia esas personas, el ejemplo más claro serían los jóvenes. Aunque no es un fenómeno nuevo, hay que entenderlo en todo el proceso de evolución demográfica de nuestras sociedades, en las que se produce un envejecimiento de la población, con cada vez un mayor porcentaje de edad que alcanza y supera los 65 años. Esta situación da lugar a numerosos retos y desafíos, en todos los sentidos, como veremos más adelante. En no pocas ocasiones, se señala al envejecimiento de la población como un fenómeno negativo ya que no se ve acompañado de un reemplazo generacional. Y es que nos seguimos moviendo en tasas de natalidad e índices de fecundidad muy bajos, como hemos señalado en otros artículos del presente Blog. En el otro lado, hay que indicar que es todo un éxito de nuestras sociedades y sistemas de bienestar que cada vez más personas lleguen a los 65 años, y los superen, alcanzando incluso edades que van por encima de los 80 y 90 años. La esperanza de vida ha crecido gracias a factores vinculados al ya mencionado bienestar, a los avances de la medicina, etc. 

Sin embargo, no debemos tampoco dejar de ver que este colectivo, al que como a la mayoría se le presenta como homogéneo, no lo es. Hay una enorme diversidad de situaciones en las personas mayores que afectan a diferentes ámbitos. El más importante, sin duda alguna, es el que hace referencia a la salud y a las condiciones físicas en el que se encuentran las personas mayores. Aquí, las diferencias son mayúsculas y dependen de las enfermedades que se hayan desarrollado y de la vida que se haya llevado. También es fundamental la red de contactos con los que cuentan las personas mayores, especialmente en un momento en el que nos encontramos en una crisis de salud mental, afectando a personas pertenecientes a este colectivo que se encuentran sin relaciones familiares y sociales, en situaciones de aislamiento social. Esta es una cuestión de las más preocupantes en relación a las personas mayores y de la que ya hemos escrito en este Blog. En un contexto como el actual, en el que todo va muy rápido, en el que las exigencias del sistema productivo son mayores, etc., muchas personas mayores tienen menos contactos con sus hijos e hijas y nietos y nietas. Finalmente, pero no menos importante, el papel de la clase social o del origen socioeconómico con respecto a la situación de las personas mayores. Hay unas diferencias de clase social que también inciden en el tipo de servicios a los que pueden acceder las personas mayores, en el tipo de actividades que realizan, incluso en si se pueden permitir una residencia o un centro de día en caso de necesidad, o precisarán de la atención y cuidados de su pareja, en caso de que sea posible, o de algún familiar, generalmente hijas. En definitiva, varios factores que están interrelacionados y que determinan que el colectivo de las personas mayores no es homogéneo, sino todo lo contrario.

En este contexto, con un grupo cada vez más alto, como señalábamos, y con más personas que llegan a estas edades con calidad de vida y en plenas condiciones, hay que considerar el señalado "edadismo". Un artículo reciente de El País, firmado por Pablo Linde, y bajo el título "Edadismo: cómo la discriminación por cumplir años perjudica la salud", recogía diversos resultados de estudios y encuestas que ponían el foco en la cuestión, y que también la llevaban al impacto en la salud, centrándose en la percepción de que las personas mayores la tienen peor por cumplir años, hecho que se relaciona con la heterogeneidad que hemos mencionado; o también con el aislamiento social que hemos comentado, en el sentido de que se producidía también la asunción de que esta etapa de la vida es un momento de soledad. Y no, no es así, como han demostrado numerosos estudios e investigaciones, entre ellos algunos en los que han formado parte integrantes de AICTS, como por ejemplo Laura Ponce de León, en esta etapa de la vida también se puede, y se debe dar un envejecimiento activo. Y el mismo pasaría por un trabajo más comunitario y por una mayor integración de las personas mayores en la comunidad. Es cierto que se han dado numerosos pasos, pero queda camino por hacer. Además, tampoco se debe perder el caudal de experiencia y conocimiento que poseen las personas mayores, un valor que nuestras sociedades no deben perder por lo que representa y por una cuestión de justicia.

Hace unos meses, el "edadismo" fue un concepto que estuvo muy presente en los medios de comunicación debido al anuncio de que Joe Biden, de 80 años, se presentaría a la reeleción como Presidente de Estados Unidos. En frente, teóricamente, estará Donald Trump, de 77 años. No fueron pocas las voces que indicaron si estas personas, especialmente Biden, estaban en condiciones de poder afrontar dicha responsabilidad con la edad que tenían. Y, seguramente, muchas personas lo pensaron de forma insconsciente, o consciente. Fue todo un ejemplo de "edadismo". En definitiva, es necesario no solo seguir poniendo en valor a las personas mayores sino que, y especialmente, incidir en una cuestión vinculada a los Derechos y a la ciudadanía.