Consecuencias del cambio climático

Por EQUIPO AICTS / 16 de octubre de 2023

Desde finales de septiembre, vivimos en unas semanas de altas temperaturas, impropias de esta época del año, como indican los medios de comunicación. Es un nuevo indicador del cambio climático, que a estas alturas es una realidad innegable. Que se hayan producido episodios infrecuentes en las estaciones, como que nieve en un mes de mayo o junio, algo que los abuelos y abuelas recordaban, o temperaturas más elevadas, no es lo que estamos viviendo. Las olas de calor de los últimos veranos son una muestra clara, batiendo todos los récords 2022 en el que prácticamente nos instalamos en una durante meses. El régimen de lluvias también ha cambiado, entrando en una nueva fase de tormentas, en vez de lluvias más sostenidas pero con mayor impacto sobre los recursos hídricos. Estos, por su parte, también se han visto afectados por periodos de sequías que han dejado los embalses en mínimos. En fin, hechos que son una evidencia y que, además, como en cualquier otra situación, son retransmitidos en minuto y resultado tanto por medios de comunicación como a través de Internet y las Redes Sociales. La información continuada nos lleva también a un estrés importante, mirando las previsiones del tiempo para los siguientes días, deseando que acabe la ola de calor de turno, o que comiece a llover. 

Por otro lado, las voces negacionistas, cada vez menores, inciden en que esta preeminencia de las noticias climatológicas es parte de una agenda, que trata de implementar diferentes cambios relacionados con la sostenibilidad, como por ejemplo el abandono de los combustibles fósiles. Estas visiones también inciden en que variaciones climatológicas han sido frecuentes. El cambio climático es una realidad que está afectando a nuestra vida cotidiana, con unas consecuencias y efectos cada vez más claros. Es un hecho que, avanzar hacia la sostenibilidad, también genera contradicciones y dificultades, afectando en no pocas ocasiones a los colectivos más vulnerables. Pero, de seguir el cambio climático con este ritmo, los efectos van a ser más duros.

Esta semana, los colegios de las Islas Canarias se han visto obligados a cerrar debido a la ola de calor, ya que no podían mantenerse las clases porque los centros no están acondicionados para esta situación. Es una realidad que ya hemos visto en los finales e inicios de curso de los años pasados, especialmente en las zonas donde está teniendo un mayor impacto del cambio climático. Centros educativos, como otros edificios, que no están preparados. Es una realidad que tendrá que abordarse a medida que el cambio climático vaya avanzando. Y lo mismo ocurre con el conjunto de las ciudades, donde el estrés térmico también irá aumentando, como muestran diferentes investigaciones sobre la cuestión. Muchos territorios no están preparados para ello, obviamente, y las proyecciones de futuro no son muy positivas.

Mientras tanto, las soluciones no llegan. No habría que caer en el tremendismo o en el determinismo, pero no es menos cierto que no se ha avanzado en la reducción de gases de efecto invernadero. Se regresa de nuevo a la dicotomía entre las soluciones estructurales y las individuales. En el caso de las segundas, y con una fuerte carga de responsabilización, se incide en que la población debe cambiar ciertos hábitos y costumbres, como por ejemplo el uso menor del automóvil, mayor acceso al transporte público, reciclaje, etc. No cabe duda de que, en muchísimos casos, esta concienciación existe, y se dan acciones sostenibles contra el medio ambiente. Pero, la acción individual no basta. Son necesarios cambios estructurales, y el modelo en el que nos encontramos no parece que responda a la necesidad de esas transformaciones, por mucho que señalemos que sí, que vamos a ser muy sostenibles. 

El cambio climático es el gran reto de nuestro tiempo. Nuestra climatología ha variado en un brevísimo periodo de tiempo. Las estaciones son diferentes, los episodios climáticos se llevan a un nivel más extremo (olas de calor y lluvias torrenciales) y, todo ello, como decíamos, en formato minuto y resultado. Evidentemente, hay que confiar en la capacidad de nuestras sociedades para alcanzar soluciones que mitiguen la situación, pero no parecen llegar. Los cambios tienen que se estructurales, pero no pueden dejar a una parte de la sociedad atrás.