Las brechas territoriales

Por EQUIPO AICTS / 12 de noviembre de 2023

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado el Atlas de distribución de renta de los hogares correspondiente a 2021. El mismo se realiza tomando como base de datos a la Agenda Tributaria y a las Haciendas Forales. Es decir, permite un descenso a secciones censales y municipios, provincias, etc. De esta forma, se pueden observar las diferencias de renta en estos ámbitos, lo que muestra las realidades y brechas de nuestro país en el ámbito socioeconómico. Obviamente, los medios de comunicación se han hecho eco de esta publicación, una vez más, mostrando en qué localidades y territorios hay máyores niveles de renta y en cuáles menos. Además, también se permite una visualización de los datos, lo que refleja a nivel de mapas estas realidades. Igualmente, hay que tener en consideración que este atlas muestra los datos de renta, lo que no implica otras variables y factores que marcan el bienestar de las poblaciones.

Como siempre que salen a relucir estos datos, aparecen los municipios con un mayor nivel de renta y los de un menor. De esta forma, entre las primeras aparecen Pozuelo de Alarcón (Madrid), Matadepera (Barcelona) y Boadilla del Monte (Madrid). Pozuelo alcanzaba una renta media por persona de más de 27.000 euros por habitante. En cuanto a las capitales provinciales, San Sebastián, Madrid y Barcelona volvieron a destacar como las primeras clasificadas. Y, en las provincias, ninguna novedad al ser las tres primeras Guipuzkoa, Bizkaia y Madrid. En el lado contrario de la clasificación, y con respecto a los municipios mayores de 2.000 habitantes con menor nivel de renta, se encuentran El Palmar de Troya (Sevilla), Albuñol e Iznalloz (Granada), todos ellos por encima de los 7.000 euros por habitante, casi 20.000 menos que en Pozuelo de Alarcón. En cuanto a las provincias, serán Almería, Badajoz y Huelva las que cuenten con un nivel de renta más reducido, alrededor de 10.000 euros, mientras que las primeras clasificadas estaban por encima de 16.000. 

En cuanto al Índice de Gini, que mide la brecha de desigualdad dentro de un territorio, también muestra valores elevados. Madrid, Málaga, Navarra, Granada, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria están en 0,33 o por encima de esa cifra. De esta forma, Madrid se sitúa en un 0,35, lo que implica que la renta de un hogar perteneciente a la categoría del 20% más rico es 3,1 veces mayor que un hogar que se encuentra en la categoría del 20% más pobre. Teruel, Soria y Palencia están en un Índice de Gini de 0,28, siendo la distancia entre estos dos grupos de 2,4 puntos.

El atlas también incide en las diferencias entre zonas rurales y urbanas. De esta forma, los entornos rurales cuentan con un mayor porcentaje de secciones censales situadas entre los niveles de renta más bajos, mientras que las zonas urbanas poseen más secciones censales entre los niveles de renta más altos. De nuevo, la desigualdad territorial es un hecho. Así, las regiones del sur de España cuentan con zonas rurales más empobrecidas, con más de un 50% de secciones censales de renta baja en Andalucía, Murcia, Extremadura y Castilla - La Mancha, incluso en el caso de Andalucía y Extremadura por encima del 75%. Por el contrario, las zonas rurales del norte de España no llegan a estos niveles de rentas bajas, ni mucho menos. En el caso de las zonas urbanas, destaca que más del 40% de las secciones censales de Madrid, Navarra y País Vasco están entre las rentas altas.

A nivel autonómico, los indicadores también resultan claramente desiguales. De esta forma, el INE muestra cómo el el 86,7% de los municipios de Murcia, el 83,7% de los de Andalucía y el 82% de Andalucía serían de renta baja. En el lado contrario, de nuevo las regiones más ricas y del norte de España aparecen en los primeros lugares: el 84,9% de las localidades del País Vasco, el 66,5% de Navarra y el 44,4% de Cataluña están categorizados como de renta alta. Contrasta con que ninguno de Murcia aparezca en esta categoría, el 0,3% de Andalucía y el 0,5% de Murcia.

Numerosos indicadores y mapas que consultar, pero que nos llevan a unas conclusiones que son una realidad estructural e institucionalizada como son las enormes brechas y desigualdades territoriales que se dan en España, y que se están ampliando y reproduciendo. El mapa que nos muestra el INE, con toda su gama de colores, marca una clara línea entre norte y sur, con rentas medias - altas y altas en la primera mitad y con rentas bajas y medias - bajas en la segunda. Como hemos indicado anteriormente, hacen falta más indicadores y factores para medir el bienestar de los territorios, pero estos datos muestran una cohesión territorial en cuestión. Son factores estructurales e históricos, no hay que olvidar cómo se ha ido articulando territorialmente nuestro país, con unas zonas mucho más industrializadas que otras, con otros territorios en los que el proceso de Globalización está teniendo unas consecuencias más negativas, con unas ciudades globales, como son Madrid y Barcelona, que han concentrado numerosos recursos y capitales, también humanos, especialmente la primera. 

En definitiva, brechas y desigualdades que siguen creciendo y van afectando a la vida cotidiana de ciudadanos y ciudadanas. Un escenario de gran complejidad y de difícil solución, pero que cada vez se va alejando más. No es algo que ocurra únicamente en España, es una realidad en todos los países occidentales, con mayor o menor intensidad. España, como hemos manifestado anteriormente, tiene sus propios procesos y sus escenarios que son secuales. Estos indicadores, una parte de la realidad, son determinantes.